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Sarampión expone fallas sanitarias

  • antiguaconecta
  • hace 2 días
  • 2 Min. de lectura

El primer caso confirmado de sarampión en la capital, vinculado al brote de Santiago Atitlán, evidencia debilidades en la vigilancia epidemiológica y en la cobertura de vacunación del Ministerio de Salud, justo cuando el país entra en una etapa de alta movilidad por el inicio del ciclo escolar y eventos masivos.

 


El sarampión, una enfermedad prevenible mediante vacunación, volvió a cruzar fronteras internas en Guatemala y alcanzó la ciudad capital. El Ministerio de Salud confirmó un caso positivo en un adolescente de 14 años, convirtiéndose en el sexto contagio asociado al brote detectado el pasado 9 de enero en Santiago Atitlán, Sololá. Más allá del dato clínico, el hecho desnuda una vez más la fragilidad del sistema público para anticiparse y contener enfermedades que se creían controladas.


Según la información oficial, el menor pasó las celebraciones de fin de año en Santiago Atitlán, municipio del que su familia es originaria. Tras su retorno a la capital, el virus viajó con él sin que existiera un control efectivo que evitara la propagación. El caso fue identificado por un médico privado que notificó a las autoridades, un detalle que deja en evidencia la dependencia del Ministerio de Salud de alertas externas y no de una vigilancia activa y sostenida en el territorio.


La epidemióloga Éricka Gaitán, responsable de la vigilancia de enfermedades prevenibles por vacunación, explicó que el contagio se confirmó luego de una búsqueda activa realizada tras la notificación. Personal sanitario visitó a la familia el fin de semana reciente y tomó muestras que fueron enviadas al Laboratorio Nacional de Salud, donde se confirmó el diagnóstico. No fue sino hasta el domingo que se activaron los equipos de respuesta y el seguimiento de contactos, una reacción tardía frente a un brote que ya había salido de su punto de origen.


Gaitán hizo un llamado a los padres de familia para revisar el carné de vacunación de los niños, especialmente ahora que inicia el ciclo escolar 2026 en colegios privados, establecimientos municipales y por cooperativa. Recordó que los menores deben contar con las dos dosis de la vacuna contra el sarampión, paperas y rubéola, aplicadas al año y a los 18 meses. También instó a los centros educativos a estar atentos a síntomas como fiebre, erupciones en la piel, secreción nasal y enrojecimiento de los ojos.


La advertencia cobra mayor relevancia ante la realización de actividades masivas en los próximos días, como la Caravana del Zorro o la peregrinación a Esquipulas. En un país con alta movilidad interna y flujo constante de turistas, la falta de una estrategia preventiva sólida aumenta el riesgo de que el virus continúe circulando. El Ministerio insiste en que la vacunación es la única forma de frenar el sarampión, pero la aparición de este nuevo caso en la capital plantea una pregunta incómoda: si la inmunización es la solución, ¿por qué el brote sigue avanzando?

El pasado 9 de enero se confirmaron cinco casos ligados a un evento religioso en Santiago Atitlán.


Hoy, con el virus ya presente en la capital, la situación deja en evidencia que las respuestas institucionales llegan después del contagio, no antes. El sarampión no solo expone una enfermedad, sino también las grietas de un sistema de salud que reacciona cuando el daño ya está hecho.




 

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